Mn. José Mariné Jorba nació el 12 de octubre de 1919 en Barcelona, hijo de Juan y Antonia. Trercero de los hijos de este santo matrimonio, después de dos hermanas, carmen y maría que ya gozan de la paz del señor.
En 1931 ingresó en el seminario de Barcelona, después de hacer un curso de preparación en los salesianos. Tuvo que abandonar el seminario en dos ocasiones primero por la revolución de Asturias y después en el 1936 con el inicio de la guerra civil española, hasta 1938 tuvimos que sufrir y el estar ocultos ayudando a los sacerdotes perseguidos. El 10 de marzo del 1938 me incorporé al ejercito rojo, obligado por las circunstancias, porque de lo contrario hubiese perdido la vida en el Ebro donde casi todos mis compañeros perdieron la vida, otros muchos desaparecieron y nunca se supo de ellos lo más seguro fue que murieron. Mi labor dentro de los rojos era de ser chofer, pues era de los pocos que tenia permiso para conducir, después me pusieron en las oficinas porque necesitaban a alguien que supieran escribir a maquina y como yo tenia estudios de formación me designaron allí. Y se sufría por que los rojos y los jefes tenían información de las falanges nacionales, pues tenían muchos espías en sus filas que les pasaban toda clase de información. Mi labor era hacer hojas de ruta para que fueran abastecidos los coches que salían de noche. Los rojos pasaban la frontera que había entre ellos y los nacionales, pues tenían documentación de ambos bandos. Estos eran muy malos porque había el peligro, que si el coche se averiaba lo interpretaban como chantaje y te detenían o te mataban. Los conductores teníamos miedo de salir, porque podríamos ser sospechosos por cualquier motivo.
Cuando entraron los naciones me destinaron a la sanidad en Burgos hasta que se abrió el seminario, presente una prorroga de segunda clase para continuar con los estudios. Acabada la guerra después de examinarme de tercero de filosofía, pasé a primero de teología ya era el curso 39-40. Fui ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1944 en la Basílica de Terrasa a manos del Arzobispo Dr. Gregorio Modrego Casaus, fuimos 12 los nuevos sacerdotes de la Arquidiócesis de Barcelona.
A mi me destinaron al pueblo de Capellades como coadjutor, dado que el Doctor Luis Urpí canciller secretario del Obispado, intimo amigo de la infancia del párroco de Capellades, que en aquellos días estaba muy enfermo, y me recomendó a mí, para que le ayudará con toda mi voluntad y cariño debido a su delicado estado de salud, que por cierto el párroco murió en mis brazos.
Después en el año 1947 pasé a la parroquia de San Paciano donde estuve 6 meses y, al quedarse sin coadjutor la Parroquia de San Andrés vecina de San Paciano, fui trasladado allí donde permanecí 4 años, siendo coadjutor de la parroquia de San Andrés.
Ya por el año 1951 fui destinado como vicario a la Parroquia Nuestra Señora de la Bonanova donde permanecí otros 4 años, lo que normalmente duraba un vicario destinado.
Después fui nombrado párroco prevía oposición en el pueblo de la Roca del Vallés en la parroquia de Santa Inés de Malenyanes donde estuve 8 años, después de haber restaurado la Iglesia y construir una nueva casa rectoral por que la anterior se había hundido debido a su mal estado y por una fuerte época de lluvias. En la obra contribuyó todo el pueblo y me siento muy honrado porque en el pueblo me dedicaron una calle.
Luego el Doctor Modrego me mandó a comprar un terreno y construir una nueva Iglesia dedicada a San Félix Africano en la zona de pueblo nuevo. Empezamos con 500 pesetas y terminamos con 32 millones de pesetas. Al inaugurar la Iglesia junto con despachos y salas parroquiales que consagró el Cardenal Narciso Jubayn Arnau. Después duré en esta Parroquia 32 años hasta mi jubilación en el año 1995.
Actualmente y desde mi jubilación continué mi labor pastoral en la Capilla Nuestra Señora de la Merced ubicada en la Calle Laforja, 21 del Barrio de Sarriá en Barcelona.
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