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Capilla: |
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Sus primeros años los pasó en una casa de campo propiedad de sus padres, a los 7 años comenzó la catequesis para hacer la primera comunión, después de su primera comunión continuó hiendo a la escuela. En aquellos tiempos todos los niños después de las clases iban a jugar y a rezar al convento de los Padres del Oratorio de San Felipe Neri (el santo de la Alegría y de los niños), por aquel entonces en el convento habían entre 8 o 10 sacerdotes. Más o menos a los 8 años aprendió ayudar a misa. La primera que ayudó fue de gran alegría por ser el sacerdote que celebraba la misa un gran santo, lo cual le marco la vida y aquel suceso nunca lo olvidaría, aquel Padre era en aquel momento el Prepósito de la Congregación de Porreras y su nombre era Lorenzo Riera Mascaró (natural de Manacor).Desde niño a la edad de 12 años comenzó a trabajar junto con su Madre en la recogida de almendras y algarrobas, en una finca cercana a su casa de campo. Después al atardecer iba a algunas clases a ampliar sus conocimientos y cultura en una escuela particular, poco a poco pasó el tiempo y le toco ir a la mili, pero siempre continuó asiduamente asistiendo y colaborando en las misas en la Iglesia de San Felipe Neri. El servicio militar lo realizó en el Hospital Militar de Mallorca, en el regimiento de sanidad como auxiliar sanitario. Terminada la mili se vino a Barcelona, fue al hospital clínico de dicha ciudad donde había una religiosa que era de su pueblo y pertenecía a la Orden de Santa Ana, fundada por la Madre Rafolls. Esta religiosa era la encargada de la despensa y de los víveres del hospital Clínico, en aquellas fechas necesitaban personal en el hospital y la apreciada hermana le propuso quedarse allí trabajando, lo cual Rafael aceptó gustosamente, y allí estuvo trabajando 37 años de su vida, estando en diversos departamentos del hospital. Hasta que a los 65 años lo jubilaron. Después del Concilio Ecuménico Vaticano II, tuvo la gracia de conocer a Mn. José Mariné Jorba, quién era párroco de San Félix Africano, frecuentaba asiduamente la parroquia, ya que era la única que continuaba celebrando la misa tradicional en Latín, a la que asistió siempre que sus obligaciones se lo permitían, al jubilarse del hospital, Mn. Mariné le propuso trabajar en la parroquia como sacristán y allí continua hasta nuestros días. Por la tardes también colabora como sacristán mayor de la Capilla Nuestra Señora de la Merced de la calle Laforja de Barcelona. Cuyo capellán es Mn. José Mariné Jorba. |
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